Bitácora

EL 2 de marzo pasado, días después de que asesinaran a un hombre a las afueras del antro “Rockabilly”, en pleno Centro Histórico, el inoperante titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del municipio de la capital (SSPC). Juan Antonio Villa, salió a anunciar con bombo y platillo la implementación de un operativo permanente denominado “Sello”, en las zonas de la ciudad donde operan en su mayoría centros nocturnos, bares y antros, como el primer cuadro y la Av. Himalaya. El objetivo de este operativo era que los jueves, viernes y sábado, serían desplegados al menos 100 elementos de la policía municipal, una docena de patrullas, inspectores de las direcciones de Comercio, Ecología y Protección Civil, para detectar establecimientos que operan sin licencia, que incumplan con el reglamente de Protección Civil para evitar riesgos a los parroquiano, que no respeten los horarios de cierre, que excedan los niveles de ruido y principalmente, inhibir hechos violentos y de inseguridad…

CUATRO semanas después de implementado y a pesar de lo aparatoso y escandaloso operativo “Sello”, este ha sido un rotundo fracaso, una completa inutilidad, los hechos hablan por sí solos. El pasado sábado por la noche, en la calle Álvaro Obregón, entre Independencia y Bolívar, un grupo de al menos 40 mozalbetes protagonizaron por varios minutos una gran riña campal, el pleito registrado en video y que se viralizó ayer en las redes sociales se puede observar la golpiza que varios sujetos le propinan dos jóvenes ya inertes tirados en el piso, se arrojaban botellas, piedras y otros objetos, lo que interrumpió la circulación, como siempre las corporaciones policiacas brillaron por su ausencia…

EL mismo sábado, al menos tres patrullas de la SSPC del municipio capitalino, se encontraban estacionadas con torretas encendidas en las inmediaciones de la plazoleta de Aranzazú, una arriba del Callejón de San Francisco, otra en la calle de Independencia casi esquina con Guerrero y la otra en Independencia esquina con la calle Comonfort, alrededor de las once de la noche una pareja dejó estacionado su vehículo en la calle de Galeana, casi esquina con Independencia, no tardaron ni una hora en regresar cuando se encontraron con la desagradable sorpresa que a pesar de la presencia policiaca, les habían robado la batería del carro, ¿Y la “polisía”?…

MIENTRAS que tanto en todos los antros, centros nocturnos y bares de la ciudad, especialmente los del Centro Histórico y Av. Himalaya, los horarios de cierre establecidos por la ley son letra muerta, nadie los respeta con la complicidad y pasividad del Ayuntamiento capitalino y la Dirección de Gobernación del Estado, en el primer cuadro es más que obvio, incluso hasta los estacionamientos anuncian con cartulinas pegadas en sus entradas que “se cierra hasta las 3.00 hrs”., pero cualquiera con dos dedos de frente sabe que la actividad de estos establecimientos inicia alrededor de las 11.30 o 12.00 de la noche, y que los antros cierran hasta las cuatro de la mañana y otros más hasta que amanezca. Por los rumbos de la Av. Himalaya los vecinos no están solo hartos de que los antros cierren hasta que les dé su regalada gana, de los escándalos, del ruido, de la invasión de sus cocheras, sino también están enojados por la apertura cada fin de semana de más establecimientos, a pesar de la promesa del alcalde Enrique Galindo de no otorgar más permisos, cada semana se apertura uno o dos antros, como La Mamona que abrió apenas hace una semana, por medio de las redes sociales los sufridos habitantes de este sector denuncian que antros como Rockabilly Rebel Jaloo, La Curadita y Épocas, entre otros opera como “afters” que pasadas las tres de la mañana continúan recibiendo clientes…

OTRO caso inexplicable es el del antro de mala muerte “El Puerto de Vallarta”, de la calle de Guajardo, donde durante la semana Protección Civil del Estado, en una inspección detectó que no cumple con las más mínimas medidas de seguridad por lo que ponen en riesgo a sus parroquianos, por lo que fue clausurado, más tardaron en colocar los sellos cuando los propietarios violaron la clausura y reabrieron sus puertas, por lo que fue clausurado de nueva cuenta y se interpuso una denuncia final ante la FGE por ser un delito la ruptura de sellos de clausura, pero les valió, volvieron a romper los sellos, tómelo bajo reserva, pero trascendió que el presunto apoderado o dueño de este antro, de nombre Salvador Márquez Ochoa, se dice altamente influyente y que tiene compradas a casi todas las autoridades, pues además del Puerto de Vallarta es propietario de Las Pócimas y los Grekos, entre otros antros, si algún funcionario no cae en sus corruptelas, este sujeto comienza a alegar homofobia, bien haría el alcalde capitalino ponerse las pilas y que alguien despierte al director de Gobernación, Conchito Gallardo y que le avise que ya tomó protesta al cargo, pero en fin. Armando Acosta

 

 

 

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