Bitácora

HAN pasado muchos años desde que el sistema de salud federal viene colapsando de manera progresiva; ahora, poco falta para que se haya convertido en tal barril sin fondo, que ni siquiera se le destinen recursos para el pago de sus trabajadores…

DESMOTIVADOS, la mayor parte de los trabajadores del área médica y de enfermería hacen hasta lo imposible por sacar adelante a sus pacientes; les proporcionan cuidados, les detectan sus enfermedades y generan los dictámenes para sugerir los tratamientos adecuados para salir adelante en la convalescencia en lo más rápido posible…

SIN embargo, y a pesar de los esfuerzos de muchos, unos pocos terminan con las buenas intenciones del servicio público, a decir de todo aquello que es motivo de denuncia por un mal servicio, o la falta de un instrumento para reponer la salud, un medicamento o hasta una venda…

AHORA, parece ser que la institución, no solo está trabajando con personal insuficiente, sino también con inexpertos o tal vez mal intencionados, como sucedió con los que tuvieron la osadía de mandar a la fosa común el cuerpo de una pequeña que nació prematura, y no sobrevivió al parto…

EN medio de este clima de inseguridad, el propio instituto de salud provocó por negligencia de parte de su personal, un tema en el que los derechohabientes afectados, vivieron los horrores de la desaparición de un bebé, que por lo menos debió ser visto por sus familiares…

CABRÍA preguntar si los responsables de practicar la atención del parto, eran estudiantes con inexperiencia, personal recomendado por el morenismo, médicos o enfermeras, un trabajador administrativo, un conserje, un junior con casa en Estados Unidos, un sacacopias de 40 mil pesos mensuales, o el asistente del asistente del asistente del asistente del médico..

DE ese tamaño está la crisis de las instituciones, que pueden trabajar con personal que no reúne las competencias para evitar acciones criminales como desaparecer al bebé de una mujer parturienta…

Y es que los temores no son para menos, cuando hay hospitales que son vulnerados por ladrones de infantes, traficantes de órganos, o personas que quieren adoptar bebés con el ahorro de trámites, y sin el permiso de los papás; en todos los casos, la instancia obligada para tratar a los infantes, es la propia institución de seguridad social…

POR más investigaciones que haya, ¿Dónde estaba el director médico? ¿Quién permitió la salida del cuerpo del bebé? ¿Quién controla el proceso para que los papás tengan contacto con sus hijos? ¿Quién debía atender de inmediato la denuncia de la desaparición? Al menos el IMSS de San Luis Potosí, esperó a que la desaparición de la bebé se convirtiera en un escándalo público. Si los papás se quedan callados, tal vez hasta este lunes ni siquiera se sabría qué ocurrió, en medio de la inocencia y la ingenuidad de las víctimas.

PD. Este domingo, las elecciones de las juntas de mejoras se pusieron bien calientitas. Fluyeron dádivas al por mayor, y los Capuleto y los Montesco buscaron su propia posición en las juntas de mejoras. Las pasiones se desbordaron, pero el deseo es que en cada Colonia haya triunfado la democracia.

PD2. Desde este espacio le expresamos nuestra solidaridad a Armando Acosta Díaz de León por el lamentable fallecimiento de su padre, a él y a toda su familia les deseamos pronta resignación.

Bookmark the permalink.

Comments are closed.