Bitácora

LA Ivermectina fue desarrollada durante la década de los 70´s por el investigador Irlandés William Campbell y el japonés Satoshi Omura, como un fármaco veterinario de amplio espectro antiparasitario, que debido a su eficacia al mejorar la salud de los animales logró gran popularidad desde entonces y hasta la fecha. En ese tiempo, en algunas regiones tropicales rurales de África y de América, azotaba a la población fuertemente la onococercosis, conocida como “ceguera de los ríos” una enfermedad parasitaria que provocaban afecciones cutáneas y discapacidad visual que podría llegar a la ceguera permanente, este padecimiento también afectaba a los equinos, al observar que en las regiones donde se aplicaba a los animales el fármaco, desaparecía la infección, se iniciaron estudios para probar la ivermectina en humanos, finalmente su uso en humanos fue aprobado a principios de los años 80´s, desde esa fecha esta medicina ha logrado abatir esta enfermedad de forma tan eficiente que sus creadores fueron galardonados en 2015 con el Premio Nobel de Medicina…

EN abril de 2020, en plena alarma mundial provocada por la pandemia de Covid-19, que provocaba dolor, muerte y rebasaba los sistemas hospitalarios de todo el orbe, donde la comunidad científica y médica enfrentaba una enfermedad altamente contagiosa y de alta mortalidad y las vacunas estaban en la etapa experimental, la Universidad de Monash en Melbourne, Australia, publicó en la revista “Antiviral Research” un estudio donde aseguraba que en cultivos celulares (in-vitro) la ivermectina era capaz de matar al virus del coronavirus en 48 horas, a partir de ahí, la ivermectina saltó a la fama mundial como un posible alivio ante la contingencia, posteriormente surgieron otro estudios presuntamente científicos que reafirmaban la efectividad del fármaco para combatir la enfermedad. La desinformación y la desesperación provocaron que rápidamente surgieran en Internet los vivales que ofrecían este fármaco, algunos falsos, algunos de uso veterinario, sin ninguna regulación, entonces se desató la fiebre de la ivermectina, a la que se sumaron también autoridades sanitarias de varios países…

TRAS las publicaciones de estos “estudios científicos” a favor del uso de la ivermectina, autoridades sanitarias de varios países e instituciones serias se dedicaron a poner bajo la lupa y revisar estos estudios, donde se descubrió que en más de un tercio de las principales pruebas experimentales del fármaco, tenían graves errores y hasta señales de potencial fraude, del resto de estas indagaciones ninguna mostraba evidencia convincente de la efectividad de la ivermectina contra el coronavirus, se concluyó que no se había encontrado una sola prueba clínica que demostrara que esta medicina prevenía las muertes por Covid-19. Pero desde enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud había externado su rechazo de tratamientos contra el virus, entre ellos la ivermectina y la hidroxiclorquina, en junio de 2020, de nueva cuenta la OMS reafirmó que la ivermectina no debía de ser utilizada para el tratamiento del Covid-19, al no haber evidencias suficientes para probar su efectividad, la Administración de Medicamentos y Alimentos de EU (FDA) también advirtió desde esa fecha que la ingesta en grandes cantidades del fármaco era peligrosa y que los riesgos de utilizarla eran mayores que los beneficios, …

HASTA la autoridad sanitaria mexicana a través de Hugo López Gatell retomó la postura de la OMS y declaró que. “la ivermectina se está utilizando incorrectamente para el tratamiento de Covid-19, sin ninguna evidencia científica de su eficacia y seguridad para el tratamiento de esta enfermedad. Para empeorar las cosas, la ivermectina inyectable para uso veterinario se ha utilizado erróneamente para el tratamiento de Covid-10. Por todas las razones mencionadas y, de acuerdo con la posición de la OPS, se desaconseja firmemente el uso de ivermectina para cualquier otro fin diferente de aquellos para los que está debidamente autorizado”…

PERO a pesar de todas las advertencias habidas y por haber, de autoridades mundiales y nacionales, de especialistas, de universidades, entre mayo y diciembre de 2020, la Secretaría de Salud del Estado a cargo de la corrupta e impresentable Mónica Rangel, administró ivermectina a 747 pacientes infectados de Covid-19, de los cuales 123 de ellos fallecieron. Ahora a las demandas penales por los millonarios desvíos de recursos públicos, Mónica Rangel podría sumar otra denuncia ahora por mal praxis y hasta por homicidio, en complicidad con el exgobernador Juan Manuel Carreras…Armando Acosta

 

 

 

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