Bitácora

“SERVIRSE de un cargo público para enriquecimiento personal resulta no ya inmoral, sino criminal y abominable”: Cicerón. Según el INEGI, durante los últimos años la prevalencia de la corrupción en México va a la alza, en 2013 eran 12 las víctimas de corrupción por cada 100 habitantes, en 2020 ya eran 16, el costo de la corrupción en nuestro país aumentó un 63.1 por ciento entre el periodo de 2013 a 2019, el gasto promedio por persona afectada pasó de 2 mil 273 pesos en 2017 a 3 mil 822 en 2019, una familia gasta en promedio el 14 por ciento de sus ingresos en corrupción, pero las clases empobrecidas llegan a gastar hasta el 33 por ciento; en el último ranking del Estado de Derecho 2021, México se ubicó en la posición 135 -de 140 analizados-, a nivel mundial en corrupción, retrocediendo 14 lugares con respecto a la medición del año pasado…

EL combate a la corrupción es una entelequia, desde aquella mentada “Renovación Moral” contra la corrupción de Miguel de la Madrid, que nunca llegó, pasando por la polémica declaración de Enrique Peña Nieto quien aseguró en varias ocasiones durante su mandato que: “la corrupción en México, es una debilidad de orden cultural”, hasta la reciente “vamos avanzando en el combate a la corrupción; como lo planeamos y lo concebimos desde el inicio, limpiar de corrupción al gobierno como se limpian las escaleras, de arriba para abajo. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que no hay corrupción”, del actual Presidente Andrés Manuel López Obrador….

PERO la realidad es otra más allá de los discursos y la saliva, por ejemplo, el gobierno federal no ha logrado recuperar ni el uno por ciento del dinero desviado de las arcas públicas; en los últimos dos años, la Secretaría de la Función Pública (SFP), ha documentado, investigado y sancionado desfalcos por más de 728 millones de pesos al erario, pero sólo ha recuperado poco más de 5 millones de pesos, lo que representa apenas el 0.70 por ciento de los recursos sustraídos ilegalmente…

PARALELA y proporcionalmente que crece la corrupción en México, los gobiernos han implementado la creación de cada vez más organismos con el presunto propósito de mejorar la fiscalización, trasparencia y rendición de cuentas de los recursos públicos, así como impulsado diversas leyes en ese sentido; a las ya existentes como la Auditoría Superior de la Federación y sus similares en los estados, en el nuestro la ASE, la Secretaría de la Función Pública federal y las Contralorías Generales en las entidades, las contralorías internas de los municipios, se has sumado con los años, el Sistema Nacional Anticorrupción, los Sistemas Estatales Anticorrupción, la Fiscalía Anticorrupción federal la Fiscalía Estatal Anticorrupción, el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI), la Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información (Cegaip), el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJA), entre otros entes que, huelga decir que de nada han servido, sino para engrosar la burocracia y siendo un alto costo extra para nuestros impuestos, sin resultados…

POR ejemplo, el caso más palpable y cercano de lo anterior: la Auditoría Superior del Estado (ASE) que en los últimos años ha incrementado su presupuesto de forma exponencial pero sus resultados han sido igual de pobres, pero vayamos por partes: en 2015 la ASE ejerció un presupuesto de 155 millones 112 mil 442 pesos, para este 2021 inexplicablemente, su presupuesto fue de 322 millones 35 mil 974 pesos, es decir 166 millones 923 mil 532 pesos más en seis años más de recursos públicos, es decir, un incremento de 107.61 por ciento, contrasta aún más cuando el presupuesto del Congreso del Estado en este mismo lapso ha sido sólo del 24.59 por ciento, pero aún así, la actual titular de la ASE, Rocía Cervantes, solicitó para el 2022 un presupuesto de 354 millones 100 mil pesos que, después de que el Legislativo anunció una reducción de su presupuesto para el próximo año, la auditora tuvo que recular y retiró la solicitud…

¿CÓMO es posible que a pesar de que la ASE en los últimos años ha estado envuelto en escandalosos casos de corrupción, se le haya incrementado en más del 107 por ciento su presupuesto?, peor aún, ¿cuánto recurso desviado del erario y documentado por la ASE ha sido reintegrado a las arcas públicas?, ¿Cuántos funcionarios corruptos han sido sancionados o están en la cárcel debido a las denuncias interpuestas por la ASE?. Mientras que no existan consecuencias y castigo a los corruptos, mientras que prevalezca la impunidad, por la inacción o complicidad de los órganos reguladores, desde la ASF, SFP, ASE, SEAC, Cegaip, INAI, Contralorías estatales o municipales, lamentablemente, continuaremos en las mismas, codeándonos con los peores países en corrupción, ni hablar…Armando Acosta

 

 

 

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