Bitácora

AYER por la mañana se registró un enfrentamiento en las calles el barrio de Tlaxcala, entre elementos de la Policía Municipal y presuntos asaltantes, donde uno de ello falleció, la versión oficial asegura que los uniformados repelieron la agresión; las investigaciones están en manos de la Fiscalía General del Estado (FGE), y se espera que en las próximas horas se determine si se trató efectivamente de una respuesta de las fuerzas del orden a una agresión o un caso de brutalidad policiaca. Sin hacer juicios sumarios ni a priori y en espera de que concluya la investigación, hay que analizar la situación de inseguridad en la zona metropolitana; durante los últimos tres años la delincuencia se disparó, los índices delictivos apuntan que el trienio pasado fue el más inseguro y violento de la historia, tanto la Policía Municipal como la Estatal brillaron por su ausencia, dejaron extensas zonas a merced del crimen, innumerables colonias populares donde por ningún motivo se atrevían a patrullar por temor a ser agredidos, no se diga en la noche…

SI la FGE confirma que efectivamente se trató de una agresión a los agentes del orden -sin aplaudir, porque estaban realizando su labor-, si agradecer a los policías que se jugaron el pellejo enfrentando a delincuentes; los uniformados también son seres humanos, padres de familias, esposos, pero por desgracia en los últimos años se les ha encasillado como corruptos e ineficientes, claro que hay elementos con estas características, pero no hay que generalizar, no todo está podrido sino que no había mandos capaces, no había liderazgo ni estrategia, hay que reconocer la labor policiaca siempre y cuando se den resultados y poco a poco los delincuentes tengan respeto y/o temor a las corporaciones; a contrapelo, si las indagaciones arrojan que fue exceso de fuerza, se deberá de actuar en consecuencia y con todo el rigor y peso de la Ley…

EN este espacio, durante años, se ha consignado puntualmente los yerros de las autoridades en turno en torno a la seguridad, se ha señalado cómo sexenio tras sexenio, se ha socavado y desmantelado la seguridad pública, son años de abandono, abulia e irresponsabilidad, los cambios de administraciones no son mágicos, la delincuencia no acabará de la noche a la mañana ni por decreto, si hay voluntad política, trabajo e inteligencia, los cambios serán paulatinos, no se trata solamente de equipar o contar con vehículos blindados todoterreno o con equipos tipo SWAT, claro que es importante, pero lo es más la estrategia, , acabar con la impunidad, la coordinación entre corporaciones y principalmente liderazgo de los mandos, que inyecten confianza a los elementos…

PASANDO a otros temas, “la Paca, billetes, chantajes” vuelve a atacar, cada inicio de administración y durante los ya más de 21 años de regentear la franquicia del Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores del Gobierno del Estado (SITTGE), su sempiterna líder, Francisca Reséndiz Lara, arma su mismo espectáculo de chantaje al gobierno en tuno con las más descabelladas peticiones y reclamos, hoy no es la excepción, resulta que ayer en la noche “Paca, billetes, chantajes” trasladó su plantón que durante meses instaló en la Casa de Cultura en Carranza, al Palacio de Gobierno, pretextando “despidos injustificados”, y exigiendo la basificación de al menos 250 trabajadores, que los policías estatales que fueron regresados a sus áreas operativas sean reintegrados a sus antiguas actividades, con un horario de 8 a 3 y de lunes a viernes, además reclamo airadamente que no hay en el gobierno “saca copias” que ganen 30 o 40 mil pesos como se ha declarado en varias ocasiones por funcionarios de la nueva administración…

AH que “Paca-billetes-chantajes”, no tiene remedio, los tibios y grises sexenios de Toranzo y Carreras la dejaron muy mal acostumbrada, a ver, basta sólo revisar la Ley de Egresos 2021 y ver los tabuladores de remuneraciones de las dependencias para ver los exorbitantes sueldos y prestaciones de los burócratas, por ejemplo, en la página 201, en el Centro de Asistencia Rosarios Castellanos se reporta que al mes una lavandera le cuesta al erario público 48 mil 817 pesos, en el Rafael Nieto, un jardinero aparece con 45 mil 212 pesos, una secretaria taquimecanógrafa 54 mil 446 pesos, un auxiliar de mantenimiento 47 mil 795, en la Promotora del Estado una secretaria capturista 55 mil 500 pesos y en el Museo Francisco Cossío, el velador, el jardinero y el mozo de oficina aparecen con un promedio de 43 mil pesos al mes. Mejor que la señora Francisca Reséndiz explique a los potosinos y a sus agremiados cómo, sólo con el sueldo de burócrata, puede tener su residencia en el exclusivo Club Campestre, mandar a estudiar a sus hijas al extranjero o contar con varias propiedades por varios millones de pesos, pero ya ni llorar es bueno…Armando Acosta

 

 

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