27-5-21

“EN abril del 2020, se le autorizó a los Servicios de Salud de San Luis Potosí, hacer compras adquisiciones sin licitar, con el fin de contar con rapidez en la entrega de productos, que servirían para combatir la pandemia provocada por el Covid-19.

Sin embargo, este fue el pretexto perfecto para su titular Mónica Liliana Rangel y cayó como anillo al dedo para hacer compras a sobre precios, seguir con la constante de utilizar empresas fantasmas y a dudosos proveedores. Todo esto se llevó a cabo con la complicidad de Salvador Javier Cerda Ramos encargado de compras y Emmanuel Bandala Magallón que presuntamente firmaba los contratos como testigo.” Así comienza la investigación “Compras infectadas de corrupción en los Servicios de Salud” que no tiene pierde, realizada por la organización “Ciudadanos Observando” y que puede ser consultada por completo en la siguiente liga: https://www.ciudadanosobservando.org.mx/news/compras-infectadas-de-corrupcion-en-servicios-de-salud/…

ENTRE los hallazgos de esta investigación, se detectó que en plena pandemia, el 5 de mayo del año pasado, la Secretaría de Salud del estado, todavía encabezada por Mónica “Lagrimita” Rangel, hoy candidata a la gubernatura por Morena, adquirió 400 termómetros a un costo de 5 mil 172 pesos cada uno, por lo que se le pagó del erario al proveedor Adrián Javier Díaz Regalado, con domicilio fiscal en Aquiles Serdán 205 en la Col. Mártires de la Revolución, la cantidad de casi 2.4 millones de pesos, el sobreprecio es escandaloso, pues el mismo vendedor habría vendido los mismo aparatos a otro cliente por 2 mil 500 pesos, es decir, menos de la mitad a los que se lo dio a la SSE, consultados otros distribuidores de estos termómetros, aseguran que el precio de cada aparato al mayoreo no rebasan los 712 pesos por unidad, dato interesante, es que el proveedor aparece registrado en el padrón de operadores del transporte urbano, además de que en la dirección fiscal no hay evidencias de actividad comercial alguna…

EN otro caso de evidente corrupción, la Secretaría de Salud del estado pagó a una empresa de Zapopan Jalisco, poco más de un millón de pesos por la presunta compra de 9 mil 500 “kits” que contenían un rollo de papel del baño, una botellita de 60 ml de gel antibacterial y una botella de igual capacidad de jabón líquido, el costo individual de cada paquete de estos tuvo un costo de 107 pesos, se pasaron, cada uno de estos “kits” a un año de que fueron adquiridos y a precio de menudeo tienen un costo de no más de 17 pesos, es decir, 90 pesos más caros, lo que representa un presunto daño al erario de 863 mil pesos…

UNA raya más al tigre del desvío millonario del dinero público, sin duda lo es el pago de la Secretaría de Salud le realizó a la empresa Comercializadora Global del Potosí por 14 millones de pesos, por la presunta compra de 105 mil botellas de desinfectante para manos a un precio de 133 pesos cada una, el domicilio fiscal de este proveedor, Aries 178 en el Fracc. Central es una casa particular, donde sus moradores se sorprendieron al ver que su domicilio apareciera en una factura con esas cantidades de dinero pagados por la dependencia que todavía dirigía “la doctora muerte” Mónica Rangel…

ROBARSE el dinero de nuestros impuestos que tanto trabajo nos cuesta pagarlos, es un delito, pero desviar los recursos públicos que deberían de aplicarse a enfrentar una crisis sanitaria tan grave como lo es la pandemia de Covid-19, eso no tiene nombre: es un crimen, una barbaridad que debe de castigarse con todo el peso de la ley y sin miramientos, ¿cuántos respiradores, tanques de oxígeno, medicinas y demás insumos se pudieron adquirir con estos recursos sustraídos de Salud?, ¿Cuántas muertes se pudieron evitar si no se hubieran robado millones de pesos?, eso es no tener ni tantita progenitora…

PD.- Ayer, lamentablemente y a consecuencia del Covid-19, falleció José Abraham Oliva Muñoz, ex director de la Facultad de Derecho y actualmente asesor de la secretaría general de la UASLP, ¿dormirá tranquilo el rector Alejandro Zermeño después de que escatimó la ayuda a su colaborador y empleado universitario por más de 25 años?, hay que recordar que Oliva Muñoz tuvo que ser tratado inicialmente en una clínica del ISSSTE por el desorden administrativo que priva en la universidad, y que Zermeño se tardó días en reaccionar aun cuando familiares y amigos del hoy occiso realizaron llamadas de auxilio a las autoridades universitarias, qué lamentable, pero en su conciencia lo hallará Zermeño, y eso que doctor, ni hablar..Armando Acosta

 

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