25-04-22

APENAS el viernes, una familia, una madre y sus dos hijos menores, fue rescatada por la policía de un secuestro virtual, delito que en los meses se ha disparado. Esta modalidad, que afecta a todos los niveles de la sociedad, según investigaciones de las mismas autoridades, provienen de penales de la Ciudad de México, de Nuevo León y principalmente de Matamoros, Tamaulipas, donde a pesar de que por ley en las cárceles deberían de operar los inhibidores de señal, debido al auto gobierno y a la corrupción que priva en estas prisiones, no ocurre…

ESTA actividad delictiva es un secuestro inexistente, donde los perpetradores, aprovechan la ausencia de las víctimas, como un viaje o idas al cine, para extorsionar a la familia, las cifras solicitadas por los presuntos son menores, debido a que saben que es más fácil reunir las sumas que demandan por la familia afectada, hay diversos métodos en que los secuestradores virtuales acceden a la información de sus víctimas, seleccionar al azar un número telefónico, durante días o semanas, se dedican, con engaños, a recabar datos de sus víctimas, a hacerse pasar por compañías telefónicas o bancarias entre otras, donde se empapa del entorno, las características de la vivienda, en qué trabajan, qué vehículo tienen, si tienen hijos cómo se llaman y en qué escuela estudian, etcétera, etcétera…

SE ha detectado que este delito repunta los fines de semana y en vacaciones y preferentemente, las víctimas son menores o personas de edad avanzada. Ya recabada la información suficiente, los delincuentes realizan la llamada telefónica donde se identifican como integrantes de una organización delictiva, por lo general dicen ser “el comandante X” de tal o cual cártel, de forma agresiva, a fin de intimidar a la víctima, le exigen un número de celular y ordena no cortar la comunicación con la amenaza de dañar a su familia o a su propiedad, incluso, con la información recabada con anterioridad, aseguran estar afuera de la escuela de los hijos, o frente a la casa de tal o cual color o las características del o los vehículos, lo que infunde mayor terror a las víctimas…

DESPUÉS, exige que la víctima descuelgue el teléfono fijo de la casa y que tome el dinero y objetos de valor que haya en la vivienda, esto con el fin de que cuando regresen otros miembros de la familia, encuentren la casa saqueada, a continuación, los delincuentes dirigen a la víctima a una tienda de conveniencia o a un cajero automático para que retiren dinero, en algunos casos se conforman los criminales con que les depositen el dinero recabado y en otros les exigen que adquiera un nuevo celular y ordenan tirar el celular personal, posteriormente le dicen que vaya a un hotel, con la amenaza de que si corta la llamada le harán daño a sus seres queridos…

YA incomunicada de su familia y encerrada en un cuarto de hotel, la víctima, siempre al teléfono con el delincuente, éste llama de nueva cuenta al domicilio para informar que está secuestrado; cuando la familia intenta localizar a la víctima, esta nunca responde, esto proporciona al criminal un escenario perfecto para exigir el pago mediante un rescate para liberar a la víctima, que en realidad está sola en un hotel y su integridad no está en riesgo…

LAS exigencias del rescate, al inicio, son muy altas, llegan a pedir hasta 5 millones de pesos por la liberación del presunto secuestrado, pero esto es solo al principio, rápidamente y antes de que los familiares o la víctima se den cuenta de que esto es un engaño, los “secuestradores” disminuyen rápidamente la exigencia económica, la cual después del “acuerdo” piden que el “rescate” sean depositado por lo regular en una tienda de conveniencia. En esta modalidad, hay que resaltar que el criminal nunca tuvo contacto físico con la víctima y ni ésta ni la familia están vigilados, por lo que nunca hubo un peligro real…

LAS recomendaciones para no caer en este tipo de delitos, es el de contar con un plan familiar que contemple qué hacer en este tipo de situaciones, no contestar llamadas desconocidas, -mucho menos si son lada de Nuevo León (la mayoría que inicia con el número 81 y 82), Estado de México (55), Ciudad de México (55) o Tamaulipas (83y 84),- y si se hace y comienza la extorsión, colgar de inmediato y denunciar el número a las autoridades. Es muy importante la comunicación y la información, principalmente a hijos menores de edad o personas de edad avanzada, para evitar ser extorsionados. No caiga en las manos de la delincuencia, infórmese, cuídese y denuncie…Armando Acosta

 

 

 

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