24-12-21

EL tiradero de unos lo tienen que arreglar otros…

PASAN las alcaldías y los presidentes municipales se curan en salud, prometiendo que van a resolver el ambulantaje, que pondrán orden y que los antecesores autorizaron más vendedores que invaden la vía pública…

SIN embargo y equilibrando las cosas, también es cierto que la pandemia de ya casi dos años, ha disparado el desempleo y con él la necesidad de que la gente de bien busque alternativas de trabajo, y a veces la única escapatoria es dedicarse a las ventas, de lo que sea y a como dé lugar…

ENTRE crisis económicas y conflictos de comerciantes establecidos y ambulantes, les espera a las autoridades que ya llevan meses en los cargos, una enorme responsabilidad, desde los aspectos del desarrollo económico y el ordenamiento en la vía pública, hasta garantizar que solo ronden las calles los comerciantes que por años han permanecido en ellas…

ALGO ingenioso deberá pasar por la cabeza de las autoridades, que apenas atinan a prometer que ahora sí resolverán el problema, usando trucos mágicos y la por años deseada habilidad para negociar, sobre todo si se considera que desde Alejandro Zapata Perogordo hasta Xavier Nava Palacios, todos permitieron el crecimiento del ambulantaje en el Centro Histórico y decir todos es todos, desde el zapatismo, el marcelato, el navismo y la gallardía; nadie se salva…

EL último periodo en el que una solución radical al comercio ambulante dejó huella para siempre, ocurrió en el cuatrienio de 1993 a 1997, del gobierno estatal de Horacio Sánchez Unzueta, periodo en el que en forma coordinada con el por entonces alcalde Mario Leal Campos, señalaron puntos para la construcción de mercados de presencia duradera…

FUE de esa forma como aparecieron el Baratillo Carranza, el Mol de Los Reyes, el Mercado Tomás Vargas, el Mercado Anáhuac, y la obra clímax, el mercado San Luis 400, puntos negociados para la reubicación de los vendedores, con una logística que incluyó la modificación de rutas de transporte urbano…

PARA entonces, también fue necesario asumir el riesgo de enfrentar un conflicto social, provocado por entonces por vendedores que se negaban a abandonar la Calle Hidalgo, meses después de la reubicación, reconstruida con una nueva imagen urbana…

PASARON los años y otros gobernadores y presidentes municipales, y poco a poco, desaparecieron los viejos acuerdos para mantener a los vendedores de la vía pública lejos de calles donde causan desórdenes, como en la Calle Hidalgo, donde un par de puestos estrangulan esa vialidad peatonal, y exponen a miles de potosinos a diversos riesgos que van desde imprevistos tales como incendios, hasta la imposibilidad de circular con rapidez en situaciones de emergencia…

A estas alturas, las autoridades ya deberían mantener en forma permanente en sus manos, las calculadoras políticas de 12 dígitos, para que les salgan las cuentas de la manera en que resolverán el desorden del Centro Histórico, que ha empeorado en un lapso de 25 años.

PD. Llegó la Noche Buena y con ella viene la Navidad. Insistimos. El mejor regalo que usted, amable lector, puede otorgar a sus seres queridos, es la salud. Guarde su distancia, use cubrebocas, y no comparta el virus a sus seres queridos, que pudieran morir en el intento de llevarse buenos recuerdos de la mayor celebración de nuestro México. Por favor, y a manera de súplica, quédese en casa o tome muchas precauciones. Nadie se merece que por un descuido, de rato tenga que sobrevivir entre sillas vacías.

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