20-09-23

NI después de ahogado el niño, tapan el pozo…

LA lamentable muerte de un motociclista que el pasado lunes cayó del segundo piso del Distribuidor Juárez, al impactar su unidad contra la contención del brazo que va a la Carr. a Matehuala, no es la primera, y por desgracia, mientras que las autoridades no hagan valer la ley y los reglamentos, no será la última. El 27 de diciembre de 2021, durante la madrugada, una jovencita, que viajaba en la parte trasera de una moto, falleció al caer de la parte superior del Distribuidor, el joven que manejaba la unidad, en estado de ebriedad, no se dio cuenta hasta que lo fueron a detener allá por el rumbo de la Av. Universidad…

El 15 de enero de 2022, una joven motociclista murió cuando perdió el control de su moto y chocó contra el muro de contención, salió disparada al vacío y quedó sin vida frente a las instalaciones del Instituto Potosino de la Juventud (Inpojuve). Un día después, el 16, durante la madrugada, una pareja falleció al caer de la parte superior del Distribuidor tras derrapar su unidad y caer desde el segundo piso y quedar sin vida en la rotonda…

AYER la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del municipio de la capital, informó que las motocicletas de un cilindraje menor a los 400 cc, no tienen permitido circular en los niveles superiores del Distribuidor Juárez, esto no es nuevo ni están descubriendo el hilo negro, desde el 29 de abril de 2017, es decir, desde hace más de 5 años, se reformó el Artículo 51 de la Ley de Tránsito del Estado y de la Dirección de Tránsito del Municipio de San Luis Potosí, donde se estipula, que en las “vías de acceso controlado” (N. de la R.-como la Av. Salvador Nava, el Circuito Potosí, el Río Santiago y el Distribuidor Juárez entre otros) sólo estará “permitida la circulación de motocicletas con capacidad igual o superior a 400 cc”…

¿PERO qué pasa?, a toda hora y por cualquiera de las vías rápidas se encuentra uno motocicletas 150 cc y hasta motonetas 75cc circulando hasta en los carriles de alta, por el río Santiago, por la Diagonal, por todos lados sin ser molestado por autoridad alguna. Mientras que los elementos de la corporación municipal se la pasan en todo menos en misa. Por ejemplo ayer, a las 11:35 horas, una patrulla, con un sólo elemento a bordo cómodamente sentado con el asiento reclinado, se refugiaba del sol debajo de un árbol en Eje Vial un par de cuadras antes del Edificio de Seguridad Pública en la calle de Insurgentes; 15:15 horas, sobre la calle de Negrete y la esquina de la calle de Abasolo, en la barda del Ferrocarril, un motociclista revisaba con calma su celular; 15:20 horas, en la parte norte de la Alameda, casi frente a la guardería del IMSS, otro motociclista, sentado bajo la sombra de un árbol checaba sus mensajes mientras que un lavacarros le limpiaba su unidad, pues así no se puede, pero ni hablar…

Y bueno, ya siguiendo en temas viales, el tráfico en la zona metropolitana es cada día peor, en lugares donde antes no había congestionamientos, ahora los hay, y no sólo en horas pico, y no sólo en el Centro Histórico, sino en cualquier rumbo, un ejemplo claro del caos vial de todo el día es la Av. José de Gálvez, que por su longitud comparten los municipios de la capital y de Soledad de los Ranchos. Esta importante arteria que conecta la Carretera a México con la de Rioverde, pero además pasa en medio de la Central de Abastos, es un desorden, claro debido al tráfico, la circulación de tráilers y otras unidades pesadas y a la nula presencia de policías de ambos municipios, pero debido a que es una área muy comercial, hay conductores que se estacionan en doble y hasta en tercera fila, y además, los comerciantes se adueñan no sólo de las banquetas sino del arroyo vehicular…

HAY desde toldos donde se lavan coches, otros que exhiben tinacos, carretillas y demás productos que ofertan, otros colocan películas polarizadoras, otros sacan sus motos a exhibir bajo toldos, otros tienen estacionados remolques, pero el caso más notorio es el del expendio de cerveza Corona “Cri-Cri”, donde al menos una media docena de tarimas, con cientos de cartones de botellas, se apilan hasta por cinco o seis metros de altura sobre, no sólo en la banqueta, sino casi en medio de la avenida, siendo esto un potencial peligro tanto para conductores como transeúntes. Pero no es sólo en esta zona de Abastos que esta distribuidora “Cri-Cri” se creen dueños de las calles, en la Av. Constitución con la esquina de la calle Plan de Iguala, en la Col. Santa Fe, igualmente están adueñados de banquetas y calles sin que ninguna autoridad los moleste, en fin…Armando Acosta

 

 

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