18-10-22

CON 286 homicidios dolosos, el pasado fin de semana fue el más violento y sangriento en lo que va del año en el país desde que se tiene registro. Según cifras oficiales reportadas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) las entidades donde se registraron más asesinatos fueron Guanajuato, donde entre viernes y domingo se presentaron 32 homicidios, 12 de ellas en Irapuato en un bar, Jalisco con 31, Michoacán con 30, Estado de México 26, Nuevo León 24, Zacatecas 17 y Chihuahua con 15, el segundo más sangriento fue el primer fin de agosto pasado con 263 víctimas y el tercero de julio con 262 muertes violentas…

ES decir, en tan sólo tres fines de semana se registraron 781 asesinatos violentos en el país. Cada vez nos sorprendemos menos con estas escalofriantes cifras de muertes, cada vez perdemos como sociedad nuestra capacidad de asombro. Desde que el borrachales corrupto de Felipe Calderón Hinojosa tuvo “a bien” iniciar su “guerra contra el narcotráfico” para legitimarse después de haberse robado la elección de Presidente de 2012, luego heredarle la papa caliente al no menos corrupto pero bobalicón de Enrique Peña Nieto, y hasta el día de hoy con Andrés Manuel López Obrador, a pesar de lo que digan sus “otros datos”, el baño de sangre en el país no cesa, al contrario se incrementa cada día más a niveles preocupantes…

DIGA lo que diga el gobierno en turno: azules, rojos, verdes o amarillos da igual, el nivel de violencia en el país continúa en ascenso, las políticas y la estrategias para combatir a la delincuencia, organizada o desorganizada son un fracaso total, comenzando nada más y nada menos por el nimio detalle, de que hoy por hoy, hay mucho menos policías de todos los órdenes de gobierno vigilando las calles y caminos del país, y a nadie parece apurarle el asunto, por el contrario, el actual gobierno federal llegó al extremo de desaparecer la policía federal que si bien no era perfecta tenía sus virtudes, y la solución de sustituir a la federal con militares y la Guardia Nacional no ha sido la panacea, y mucho menos la solución, bueno no son capaces ni de resguardar bien sus archivos digitales, imagínese…

DEFINITIVAMENTE la autoridad de cualquier nivel, ha fracasado, pero también como sociedad tenemos una gran parte de culpa y responsabilidad, aunque no lo queramos ver ni reconocer, es más fácil echarle la culpa al gobierno. En la época pre-internet y redes sociales, en los 70´s, 80´s y mediados de los 90´s, se echaba la culpa de la descomposición social de esos tiempos a la televisión, se le acusaba a la “caja idiota”, de ser “la niñera”, la “moderna educadora” de las nuevas generaciones, y eso que en esos tiempos no había más que un puñado de canales, y el cable o la televisión por satélite eran un lujo que se podrían dar solo unos pocos…

HOY culpamos de todos nuestros males al internet, a las redes sociales, al Tik-Tok, al Instagram, al Facebook o Snapchat, entre otros, pero son los adultos, los padres de familia, los educadores, quienes pierden su tiempo en lo trivial, en lo superfluo, en lo frívolo, horas y horas de improductivo ocio viendo videos de gente bailando, repitiendo diálogos o haciendo estupideces en la calle; nuestra juventud se pierde en las mismas viviendas, en sus mismos cuartos, donde como adultos no nos preocupamos por lo que ven nuestros hijos, con quién hablan, cómo hablan, con quién se relacionan, con quién juegan; en estos tiempos de comunicación instantánea y de una permisividad absoluta y una falta de supervisión, las redes sociales son campo de operación de lo peor de la sociedad…

PEDÓFILOS quienes atrás de un perfil falso de Face o de una consola de juegos buscan enganchar a sus víctimas, extorsionadores que engañan a los jóvenes con regalar tarjetas con dinero para hacer compras en internet, el ciberbullying que es ahora peor que el bullying por decir “tradicional”, sin supervisión de lo que consumen, ven, juegan y se relacionan nuestros hijos menores de edad, les estamos abriendo la puerta a enganchadores, vendedores de droga, pedófilos, depredadores sexuales; pues al sentir que como su hijo está en casa, callado en su cuarto, está seguro, pues no, no lo está y debemos de hacer algo, nadie está exento de caer en las garras de esta inmundicia social que por desgracia, cada vez más se extiende, no gracias a la tecnología, sino a la irresponsabilidad de los padres de familia de no atender a sus hijos al tiempo…Armando Acosta

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