17-07-21

LLEGÓ el Semáforo Amarillo, y todo parece indicar que es la antesala del semáforo color naranja, si se considera que viene un periodo intenso de vacaciones, y lleva consigo la inercia de un semáforo verde, que miles de potosinos interpretaron como licencia para romper los protocolos…

APENAS surgió el anuncio del Semáforo Verde, en las ruedas de prensa del epidemiólogo López-Gatell, y millones de mexicanos olvidaron los protocolos aprendidos a lo largo de un año, las muertes de seres queridos, el riesgo del que los más precavidos tenían que cuidarse cuando encontraban de frente a un tonto sin cubrebocas, las posibilidades de contagio con las cucharas de los restaurantes, y el aire viciado de los espacios cerrados…

ES más, la luz verde parecía dar permiso de olvidarse de las condiciones que son caldo de cultivo para contraer una gripa simple, y son exactamente iguales a los ambientes de contagio del coronavirus, es decir aire acondicionado recirculando en interiores, escasa distancia entre una persona y otra, intercambio de abrazos y apapachos y tal vez mucha más desinformación que aquella de la que se aprovecharon los candidatos en sus campañas políticas…

LA infodemia por igual maleducó a quienes debían protegerse, que ayudó a propagar el virus en medio de acciones derivadas más de creencias que demostraciones científicas, y en temporadas de grandes convivencias de años normales, nunca se reparó en aportar suficientes datos del riesgo de propagación de la nueva pandemia, que científicos advirtieron a nivel internacional desde el año 2014…

OBVIAMENTE con la escasa información de aquella época, hace 7 años, sólo podía darse testimonio de la experiencia de la pandemia de influenza A/H1-N1, que también obligó al distanciamiento y a resolver problemas de propagación de virus con el uso de cubrebocas, mientras era posible desarrollar la vacuna, que finalmente las autoridades sanitarias, por cierto, distribuyeron con mayor eficiencia que los resultados del actual gobierno…

UN nuevo semáforo restrictivo, es una señal de alarma de la indiferencia aún de miles los resultados de una pandemia que no ha terminado de enderezar cabezas que todavía creen que el virus no existe, a pesar de que de 2020 a 2021 el índice de muertes casi se duplicó, únicamente por la llegada del virus a los 58 municipios de la entidad…

DE inmediato abrieron sus puertas antros y bares, e incluso hay uno que se da el lujo de enfrentar catorce clausuras al hilo y reventar los sellos, sin que tenga consecuencias, por lo menos desde la parte legal, y sin contar el saldo del precio en la salud que tienen que pagar aquellos que se animan a visitar el lugar de entretenimiento…

LA interpretación errónea del semáforo en luz verde, abrió las puertas para nuevos retos y para derrumbar la expectativa de cumplimiento del deseo de que la pandemia se acabe pronto…

QUEREMOS regresar a múltiples actividades presenciales, sin estar dispuestos a pagar el precio de cumplir con las restricciones sanitarias; queremos contratar unos mariachis para llevar a alguna dama de los sueños, pero nos negamos a entender que aunque seamos asintomáticos somos abiertos propagadores de virus y podemos afectar a nuestros seres queridos o a los más queridos familiares de la persona que llenó el ojo del que busca el milagro de Cupido…

PRETENDEMOS ir con nuestros amigos a las fiestas de 2019, pero no queremos guardar la distancia para evitar la muerte de una persona cercana; deseamos jugar una cascarita de fútbol con un final feliz de bebidas refrescantes y carne asada, pero ni siquiera cooperamos para romper la cadena de contagios…

ASÍ, es muy lejana la probabilidad de ofrecer un futuro brillante a corto plazo y de recuperar la economía y el tiempo perdido que por cierto y haciendo memoria, ya se venía deteriorando desde la llegada de Andrés Manuel a la presidencia.

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