15-09-21

LA impunidad, el delito más grave en México. Según el módulo de Control Interno y Anticorrupción del Censo Nacional de Gobiernos Estatales 2021 realizado por el INEGI, de 326 denuncias presentadas por corrupción en instancias potosinas durante el año pasado, sólo nueve (el 2.7 por ciento del total), terminaron en nueve sanciones a los funcionarios señalados, pero levemente: cinco recibieron una amonestación privada, uno una amonestación pública, uno inhabilitado, uno con suspensión de labores temporal y el restante recibió “otra” sanción. pero en México no sólo no se castiga a los corruptos, sino que los premian…

HAY casos emblemáticos, escandalosos y vergonzantes de corrupción en la entidad potosina que no se castigan, donde la impunidad impera: está juan Manuel “el famoso, famy familiar” Velázquez y “Robharto” Cervantes Barajas, dos veces cada uno alcaldes de Soledad de los Ranchos donde se robaron hasta las puertas, están los millonarios desfalcos de Victoria “Labandida” Aguirre y su camarilla, están las triquiñuelas de también ex alcalde capitalino Ricardo Gallardo Juárez, o que tal “la ecuación corrupta”, donde diputados locales y altos funcionarios de la ASE extorsionaban a los alcaldes para “blanquearles” sus cuentas, o los legisladores que justificaban con facturas de empresas “fantasma” el recurso de “gestión social”, o la compra a sobre precio de desayunos escolares caducados en el DIF-Estatal en el sexenio de Fernando Toranzo…

RECIENTEMENTE y en la actual administración, hay casos de corrupción evidente que no ha sido ni investigada, mucho menos castigada, como el “Barril sin fondo” que resultó el fallido proyecto de la “Metro-bus” donde millones de pesos fueron a parar a los bolsillos de los funcionarios, y el mentado metro-bus es fecha que no concluye ni su primera etapa, o el desvergonzado desvío de cientos, quizás miles de millones de pesos de la Secretaría de Salud en tiempo de la impresentable Mónica Rangel, donde se utilizaron empresas “fantasma” para justificar millonarios contratos o la compra de medicamentos oncológicos apócrifos, por cierto, Mónica Rangel busca impunidad al buscar la dirigencia estatal de Morena, partido que la abanderó en su fracasado sueño de buscar la gubernatura…

PERO el caso que nos ocupa hoy es el que no tiene progenitora, donde una señora es alcaldesa, desvía cientos de millones de pesos que son observados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y por la del estado (ASE), mismas que nunca solventó; luego con la anuencia del gobernador y su esposa la nombran representante del DIF-Estatal en la zona Huasteca, luego, también cobijada por “el güerito” llega a la secretaría general del PRI y de ahí brinca a una diputación y ahora es nada más y nada menos que presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Bendita impunidad…

NOS referimos a la impresentable Yolanda Cepeda Echavarría, alcaldesa de Aquismón en el periodo 2015-2018, y a quien la ASF le observó en la revisión de sus cuentas un faltante de más de 17 millones de pesos, según documentos de la ASF los “principales hallazgos” de las auditorías en la gestión de Cepeda Echavarría, en 2018 “se presume un probable daño o perjuicio , o ambas, a la Hacienda Pública Federal por un monto de 84 millones 1125 mil 571 pesos con 96 centavos, más los rendimientos financieros, desde su aplicación hasta su reintegro”, en 2017 el daño al erario estimado por la ASF fue de 33 millones 142 mil 132 pesos con 83 centavos más intereses, y en 2016 lo montos no solventados por la hoy presidenta de la Mesa Directiva fue de 4 millones 807 mil 352 pesos…

TAMBIÉN el reporte de la ASF revela que al menos, en lo que respecta a la revisión de cuentas 2016 y 2017, existen siete promociones de responsabilidad administrativa contra la administración municipal de Aquismón en tiempos de Cepeda. Las irregularidades encontradas van desde haber realizado traspasos de recursos fuera de la cuenta establecida, no haber reintegrado a la Tesorería los recursos de fondos no aplicados, obras no concluidas y gastos del Fortamun en acciones no reconocidas, incluso, su sucesor la acusó de haberse llevado los muebles de la oficina de la presidencia. Cuando el año pasado se reveló esta información, Yolanda Cepeda acudió a esta redacción para desmentir los hechos pero sin documentos, prometió que en los días subsecuentes vendría personal del despacho de abogados que le llevaba el caso en la Ciudad de México, cosa que nunca ocurrió. Lo peor del caso es que puedes desviar recursos pero con el tiempo y la impunidad, puedes llegar a una curul del Congreso y todavía, ser designada presidenta de la Mesa Directiva, qué lamentable, lo dijimos, la peor Legislatura es la que viene, ni hablar…Armando Acosta

 

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