15-06-22

EN los últimos 20 años, el número de vehículos registrados y en circulación en nuestro país se incrementó en casi un 400 por ciento, el parque vehicular en el año 2000, según datos del INEGI, era de 15,6 millones (entre ligeros y pesados), mientras que en 2020 esta cifra llegó a los 50,3 millones, solamente entre 2010 y 2020 casi 20 millones de vehículos se han sumado a circular por el territorio mexicano, mientras que la infraestructura, vial y carretera no ha crecido ni en un 20 por ciento…

ESTE crecimiento que hablaría de un auge económico y de prosperidad ha acarreado más problemas que beneficios, si bien es cierto que hoy es más fácil adquirir un vehículo que hace 10 o 20 años, la realidad es que hoy el tiempo de traslado en la ciudad e incluso en las carreteras, es mucho mayor debido al tráfico y a la falta de crecimiento armónico de las ciudades, urbanísticamente hablando, tan sólo en la zona metropolitana ya no existen las “vías rápidas”, pues el Anillo Periférico, el bulevar del río Santiago y la Av. Salvador Nava, ya son complicadas en su circulación, en algunos tramos y más en horas pico el tráfico va a vuelta de rueda, de las carreteras ni hablar: la carretera ´57 con dirección a Querétaro o a Matehuala son ya tramos complicados y lentos, donde por reparaciones, accidentes o filtros de seguridad, se hacen filas kilométricas y de al menos una o dos horas de espera…

EN la zona metropolitana, según urbanistas de la UASLP, el crecimiento de vehículos es mayor que el de la población, pues mientras que en 2010 se registraban en promedio un vehículo por cada tres habitantes, en 2015 ya eran dos pobladores por cada vehículo, para 2020 la relación ya era uno a uno, es decir, el parque vehicular ha crecido casi tres veces más que la superficie urbana y cuatro veces más que la población, según estudios, tan sólo en la tardanza para el traslado a la Zona Industrial, se estima una pérdida diaria de entre 5 y 5.5 millones de pesos, pero si hay bloqueos o llueve esta cifra se llega a duplicar. En promedio, la ciudad pierde más de mil 100 millones de pesos al año por los tiempos de traslado ante los problemas de movilidad, según el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), pero además de conflictual la movilidad, de que ante mayor número de vehículos se afecten más rápidamente el estado de las vialidades, está el problema de la contaminación…

ES por eso que en los últimos años los proyectos de las ciclovías en las grandes ciudades han tenido enorme auge ante los beneficios que derivan el uso de bicicletas, como lo son: que no contaminan, son fáciles de transportar y es saludable, pues según médicos 20 minutos en bicicleta pueden reducir el riesgo de padecimientos de salud y problemas de obesidad. También los defensores de las ciclovías argumentan que una calle con menos tráfico y menos vehículos estacionados genera un espacio mucho más agradable; la bicicleta es accesible a todas las clases sociales y a todos los bolsillos y hasta beneficios en la productividad, pues hay estudios comprobados de que las personas que pedalean al trabajo están más alertas y son un 15 por ciento más productivas…

EN resumidas cuentas: las ciclovías no son mala idea sino al contrario, pero siempre y cuando se planifiquen, cada ciudad tiene sus características, por lo que se debe de estudiar caso por caso, deben de ser proyectos integrales armados por urbanistas especialistas en el tema y no resultado de ocurrencia, de la calentura del alcalde en turno y de los negocios turbios que haga con estas obras, tal fue el caso de las ciclovías en la capital realizadas en el nefasto y corrupto trienio de Xavier “babas” Nava, una en Himno Nacional y la otra en la Av. Carranza, que juntas apenas tenían una longitud de poco más de 5 kilómetros y tuvieron un costo cercano a los 15 millones de pesos, un negocio del exalcalde y su camarilla que sólo los benefició a ellos y a sus cuates que las construyeron, si se puede decir que las construyeron, pues solo pusieron algunos topes y alguna pintura para delimitar el área, nunca tomaron en cuenta a vecinos, estuvieron tan mal planeadas que decenas de negocios cerraron, mientras que era mínima la circulación de bicicletas en la ciclovía, ante este panorama ayer se anunció que serán retiradas, al menos la de Himno Nacional…

LA idea de las ciclovías no debe de ser desechada ni satanizada por la corrupción de Xavi “babas”, se debe de replantear el proyecto, pero ahora sí con una visión de beneficio y no de negocio personal, la UASLP podría abonar mucho en este proyecto, que en conjunto con el Ayuntamiento y el gobierno estatal, deberán de emprender a un corto, mediano y largo plazo, pero en fin…..Armando Acosta

 

 

 

 

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