12-03-24

LA decadencia de la UASLP…y lo que falta…

ENTRE serio y en broma en los pasillos universitarios se comenta que varias empresas como Comex, algunas vidrieras y de carpintería, estarían por entregarle al rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Alejandro Zermeño un reconocimiento, ya que desde que el galeno llegó al cargo, el consumo de pintura, maderas, vidrios y demás artículos de limpieza se han incrementado dejándoles buenas ganancias…

SERÁ de chía pero es de horchata. Lo cierto es que desde los años 80s, cuando grupos porriles (como el denominado “Zapata” al que pertenecía activamente el actual alcalde capitalino, que más que porril era pandilleril) disputaban a piedras, palos y balazos la UASLP, donde los inmuebles universitarios resentían daños, y hasta que llegó Zermeño a la rectoría, donde cada vez son más virulentas, y justificadas, las protestas por parte de las mujeres en contra de la sede de la UASLP, el majestuoso Edificio Central…

EN 2020, primera ocasión en que se realiza la marcha del 8M, miles de mujeres, entre ellas cientos de jóvenes universitarias, concluyeron la manifestación enfrente del Edificio Central, donde, un grupo minoritario de inconformes realizó pintas y colocó carteles, en contra del abuso sexual sistemático e impune que se vive en la UASLP. En 2021, la pandemia no frenó la marcha del 8M pero ésta no fue tan virulenta, en 2022, la furia y enojo guardados una año antes explotó, miles de mujeres, la mayoría jóvenes universitarias concluyen la marcha en Plaza de Fundadores y ahora sí, además de pintas y cartelones, hubo destrozos de vidrios y una puerta, que da a la sala del Consejo, Gorriño y Arduengo, le prendieron fuego, en 2023 se sumaron más mujeres y en 2024 todavía más, las protestas cada vez más violentas y los señalamientos los mismos: la rectoría solapa y protege a acosadores y depredadores sexuales…

SI bien es cierto que el acoso sexual en Nuestra Máxima Casa de Estudios, no comenzó hace cuatro años, sino que es ya endémica, durante estos cuatro largos y tristes años de gestión de Zermeño las cosas se han descompuesto en demasía, gracias a los yerros y traspiés del galeno y sus inoperantes “asesores”. Cuando Alejandro Zermeño asumió la rectoría y nombró como titular de la Defesaría de los Derechos Universitarios (DDU), a la doctora Urenda Queletzú Navarro Sánchez, una de las especialistas más recocidas en cuestiones de perspectiva de género, derechos humanos, igualdad, equidad, paridad, amén de las promesas de Zermeño de acabar con el acoso y castigar a los responsables, dio un respiro a las universitarias y prendió una luz al final del negro túnel de la impunidad…

INCLUSO, en octubre de 2022, tras largas jornadas de trabajo institucional e interdisciplinario, se presentó por parte de la titular de la DDU, el “Diagnóstico sobre Violencia en Espacios Universitarios”, un excelente trabajo donde se confirmó lo que todos sabíamos y todas sufrían: la violencia en contra de las universitarias era agobiante, permanente e impune. Pero gracias a la ineptitud de varios funcionarios designados por Zermeño, como el incapaz abogado general, el impresentable Joel González de Anda, un sujeto con acusaciones de acoso y con parte de su sueldo embargado tras una demanda de paternidad que no quería reconocer, o del gris Federico Garza Herrera como secretario general, y súmele las bateas de babas de los secretario particulares, Jorge Alejandro “Fuchi” Mascareño y Alejandro “el chino asaltacunas” Zepeda. Urenda fue designada, extraoficialmente como “bombera”, ella y su equipo eran enviados a cualquier facultad, oficina o dependencia, para sofocar desde tomas de escuela, manifestaciones, pleitos, tramitar amparos, contestar demandas y entuertos que la incapacidad de los funcionarios y de los mismos directores no podían arreglar…

PERO eso no fue todo, las investigaciones sobre abusos y acoso en contra principalmente de profesores en contra de alumnas e incluso de compañeras catedráticas realizadas por el DDU, eran tomadas como lo son, de suma importancia y trascendencia, donde se logró rescindir el contrato a dos profesores depredadores, no sabemos si fue por eso pero a partir de estos minuciosos trabajos de la DDU comenzaron a desviarle a su titular trabajos que no le correspondía, ¿estrategia para que dejara de investigar el acoso o paliar la ineficiencia de sus colaboradores, o ambas?. Lo peor fue cuando el rector, indujo al Consejo Universitario a dejar sin castigo o aplazar el mismo en contra de un profesor de Ciencias Químicas, acusado de abusar de al menos seis alumnas. Sin duda Alejandro Zermeño queda a deber y mucho a las mujeres universitarias…Armando Acosta

 

 

 

 

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