12-01-23

“PARA terminar, deseo anunciar una trascendental reforma en la organización del Instituto. En mi concepto, es ya tiempo de que este establecimiento educacional constituya una entidad moral independiente y alejada de los vaivenes de la política. Al efecto, está ya en estudio la organización de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Confío en que la nueva entidad moral seguirá haciendo honor a sus antecedentes meritorios y prestigiosos y que, en el campo cultural de la República, sea como las rocas centinelas, que en lo más alto de las montañas y mientras las sombras cubren aún los valles, reciben las primeras el beso fecundante del nuevo sol”, lo anterior la parte final del discurso del entonces gobernador Rafael Nieto en febrero de 2021, al anunciar el cambio del Instituto Científico y Literario a Universidad Autónoma de San Luis Potosí…

DESDE su fundación en 1923 hasta mediados de los años 90s, la UASLP fue la institución que formaba a la mayoría de los profesionistas del estado, contadores, abogados, ingenieros, arquitectos, agrónomos, psicólogos, comunicólogos, reconocidos médicos, odontólogos, enfermeros y economistas, entre otros, de excelencia, durante los últimos 30 años, por desgracia, son universidades privadas, unas de calidad, otras no tanto y otras netamente “patito”, son ahora los principales productores de profesionistas…

PERO durante estos cien años, la UASLP ha sido, es y será, con todos sus asegunes y altibajos, una institución clave, trascendental, importante y de gran valor para el desarrollo de San Luis Potosí y sus habitantes, a pesar de su espíritu original: “alejado de los vaivenes políticos”, la universidad ha sido testigo y protagonista de la política potosina, desde sus inicios y hasta la fecha, desde Juan H. Sánchez, el primer rector, los hermanos Nava, Manuel y Salvador, el primero rector y el segundo líder civilista que derrocó al cacique Santos; José Luis Sandoval, líder estudiantil de finales de los 60 e inicios de los 70s, con visión social o socialista que ingresó a los campesinos al Edificio Central y que puso en jaque al status quo; Alfonso Lastras, que desde la rectoría gobernó la entidad en el tiempo del interinato de Leopoldino Ortiz Santos, los rectores que se metieron a la política como “el chango” Leyva, Guillermo Medina de los Santos, el impresentable Guillermo Delgado Robles, patrocinador de grupos porriles generadores de la violencia universitaria y Mario García, entre otros…

DURANTE toda su historia, la UASLP ha tenido, como en todos lados, rectores buenos, regulares, malos y los peores. Muchos de ellos y sus equipos cercanos, al amparo de la “autonomía”, amasaron considerables fortunas, Después de la rectoría de Jaime Valle, llegó al poder la “burocracia universitaria”, rectores y funcionarios que nunca hicieron vida profesional afuera de la universidad, con Mario García las cosas no estuvieron tan mal, la cosa se descompuso con Manuel Villar, donde Nuestra Máxima Casa de Estudios se sumió en un bache del cual no ha podido salir, a pesar del esfuerzo del actual rector Alejandro Zermeño, un médico oftalmólogo alumno del doctor Nava con buena fama, pero por desgracia rodeado de esa “burocracia universitaria” que lo ha cercado e incluso traicionado…

LA primera universidad del país en obtener su autonomía, la universidad de Morones Prieto, de Manuel José Othón, del zacatecano Ramón López Velarde formado en Jurisprudencia en sus aulas, de Montejano y Aguiñaga, de Báez Lozano, Alvarito Muñoz de la Peña, de la universidad que ha formado en el último siglo a la mayoría de los profesionistas, debió de tener unos festejos del centenario más a su altura, de más calidad, más decentes y no se trata de presupuesto, se trata de trabajo y creatividad. El “minuto Fest”, fue un fracaso, había más pólvora en las festividades de Tlaxcala que en el Edificio Central, la sesión solemne del martes, en el patio del Edifico Central fue desairada y larguísima, de casi dos horas con discursos de los excretores vivos, en su mayoría huecos y autocomplacientes, en los eventos del Bicentenario, las cosas no mejoraron. Tómelo bajo reserva, pero trascendió que la coordinadora de los festejos, Cynthia Valle tiró el arpa de la organización a inicios de diciembre y la estafeta fue retomada por algunos funcionarios afines al rector, como la vocera Aurelia de la O y el impresentable “Buchi” Mascareño, que hicieron lo que pudieron, rescataron lo que pudieron, pero milagros no hacen. Ojalá y con esto el doctor Zermeño se dé cuenta de una vez por todas con quién cuenta y con quién no, por el bien de la centenaria UASLP…Armando Acosta

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