10-08-21

TANTO va el cántaro al agua hasta que se rompe. En los últimos años ante la falta de garantías del estado para garantizar la tranquilidad y seguridad, se han venido multiplicando los casos de linchamientos de presuntos hampones, principalmente ladrones, que son atrapados por ciudadanos, los golpean y los amarran de un poste, para que después, o sean entregados a los cuerpos de seguridad o estos los rescaten por la fuerza, pero, la cosa se puso más seria, pues en la colonia Las Flores vecinos cansados de la ola de atracos en la zona y la falta de seguridad, tomaron la justicia por sus manos, retuvieron a un presunto ladrón, lo maniataron y lo golpearon hasta dejarlo muerto…

UNA de las expresiones más graves de la crisis de inseguridad y violencia que aqueja al país son estos linchamientos, donde ciudadanos, hartos de la impunidad y la falta de seguridad por parte de la autoridad incompetente, tomen la justicia por propia mano y violentamente encaucen su desesperación e impotencia en contra de aquellos que suponen cometen delitos o atentan en contra de ellos y de su comunidad, ojo, no estamos defendiendo a los criminales, lo que criticamos es esta expresión salvaje y violenta de una sociedad hastiada de inseguridad y de una policía ausente, cómplice e incapaz, de una “justicia” que nunca llega; cuando, por extrañas razones los hampones llegan a ser detenidos por algún cuerpo policíaco, a los dos días vuelven a las andadas a robar, a vender droga, a delinquir…

EN un reporte sobre este tema realizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos dice: “Las expresiones de violencia colectiva o linchamientos ilustran la falta de capacidades del Estado para mantener el monopolio legítimo del uso de la fuerza y el control sobre el territorio, garantizando la aplicación de la ley y la seguridad de la población, funciones primordiales no cumplidas, que son síntomas de una crisis de autoridad e institucionalidad. Los linchamientos, en su gran mayoría, buscan como fin último expresado por sus protagonistas directos, la atención y solución al problema de inseguridad ciudadana, aunque en realidad constituyan actos de desprecio y descalificación hacia las autoridades y la vigencia del Estado de Derecho. Bajo ningún supuesto es posible legitimar la violencia ejercida de este modo, ni asumirla como forma de protección personal y colectiva”:..

LOS linchamientos solo demuestran y evidencian a un estado fallido, una autoridad incapaz de otorgar seguridad o perseguir a los delincuentes y menos castigarlos, una sociedad cansada, fastidiada y hasta la madre de ser víctima diaria de los criminales, pero no es, ni será la solución de nuestros problemas, la violencia genera más violencia, tampoco es caer a los extremos de la máxima pejiana de “abrazos y no balazos” o eso de “acusarlos con sus mamás”, es un tema de seguridad y justicia que compete a los tres órdenes de gobierno…

AL ayuntamiento que, en vez de abdicar su responsabilidad de otorgar seguridad a los potosinos, debería de prevenir el delito, al gobierno del estado por medio de la Fiscalía General de Estado que imparta la justicia como se debe, integrando como Dios manda las averiguaciones para integrar denuncias impecables para que los criminales no salgan en libertad, es un tema también del Poder Judicial, donde los jueces y magistrados, enfundados en sus impecables togas y tras sus lujosos estrados, hagan su trabajo sin corrupción, sin chicanerías, que apliquen la ley y que haya consecuencias y castigo a quienes infringen las normas, pero es mucho pedir: estas autoridades ya se van y si no hicieron bien las cosas en años de gestión, no lo van a hacer en sus últimas semanas al cargo…

POR cierto, ayer en este mismo espacio realizamos un sentido llamado al gobernador del estado Juan Manuel Carreras y al todavía alcalde capitalino Xavier Nava, para que en sus últimos días de gobierno, los más críticos para esta tercera ola de pandemia de Covid-19, se tentaran el corazón y endurecieran las medidas sanitarias y de movilidad social para evitar más contagios que ya saturan el agotado sistema hospitalario, pero es por demás, ayer mismo “el güerito” Carreras salió con su “batea de babas”, al señalar que la posibilidad de cambiar el semáforo naranja a roja de riesgo máximo, no era una decisión que pudiera tomar en lo personal, sino en acuerdo con el gobierno federal, en resumidas cuentas “Carreritas” acabará como todo su sexenio, gris, mediocre y con una crisis severa de salud por su incompetencia, ni hablar…Armando Acosta

 

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