05-01-24

PARA un ciudadano sin dinero acudir a las instalaciones del Hospital General de Zona del Instituto Mexicano del Seguro Social, el uno, dos o el 50, es un volado, si se considera que nuestro sabio gobierno federal tuvo la ocurrencia de enrolar en las consultas, también a quienes no cotizan en la institución…

EL IMSS ya estaba en la línea del colapso más o menos desde 2001, cuando programas como Oportunidades fueron abriendo la cobertura, abarcando mucho y apretando poco. Desde entonces y hasta la fecha han ido empeorando las condiciones financieras, ya sea por la presión creciente del sistema de pensiones, la insuficiencia de clínicas y hospitales, la adquisición de materiales y medicamentos de dudosa calidad o la falta de compras…

ABUNDAN las quejas de personal médico de que desde hace dos décadas y hasta ahora trabajan en medio de la insuficiencia de materiales y suministros, de los instrumentos y equipos para atender a los pacientes y de la nula responsabilidad de los servidores públicos para asignar un presupuesto suficiente…

CADA día hay quejas de los derechohabientes por dilación y la atención médica, falta de abastecimiento en las farmacias y calendarios interminables de citas para que los revise un especialista…

A veces el área de urgencias se encuentra saturada, y hasta ahí llega la insuficiencia de equipos, medicamentos e instrumentos de primera intervención, a veces hay pacientes en el suelo…

HASTA hace algunos meses, el colapso parecía ser exclusivo del ISSSTE, pero en el IMSS los pacientes ya no caben y se ve difícil mayor apertura de espacios, si algo que ha caracterizado al actual gobierno federal es ser enemigo de la infraestructura, incompetente para la planeación y muy distraído en el uso de los recursos públicos…

CABE preguntarse hasta cuándo aguantará un sistema político, que en el cumplimiento de las funciones de estado es progresivamente más caro, y ocupa el dinero público para pagar sueldos, viáticos y gastos operativos, pero no es eficiente para resolver problemas comunes, como la salud pública…

EL desmadre presupuestal de los gobiernos actuales, es una señal inequívoca de mala educación de los servidores públicos, aptos para tomar decisiones improvisadas, de puras ocurrencias y ajenas al cálculo de un gasto que no haga un hoyo para tapar otro…

ADMINISTRAR las finanzas públicas no es cosa de juego ni un asunto que se queda entre los responsables de la tarea; las descompensaciones presupuestales traen consecuencias de impacto público, que a veces se pueden revertir pasadas varias generaciones…

ES precisamente esa es la causa de que a simple vista aparece un gobierno que es generoso con programas sociales de reparto de dinero, pero muy poco eficiente y hasta incompetente para planear la operatividad de las dependencias públicas, como ocurre con un sistema de salud que funcionó hasta 1999 y hacia atrás, y los sucesores ya no pudieron con el paquete, que se supone de bien autorizar diputados más avispados con las finanzas públicas.

PD. Las “caballerizas” de Villa Magna están a punto de convertir las áreas verdes del fraccionamiento en un establo. Los animales que algún ganadero suelta en la colonia ya causaron lesiones a una vecina que tuvo un encontronazo con una vaca. Lo peor de todo es que ninguna autoridad parece hacerse responsable. Si nadie reclama los animales, ya desde cuándo deberían estar bajo resguardo de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Recursos Hidráulicos de Gobierno del Estado.

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