40 aniversario de la «Fernandomanía»: recordando a Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela, nacido en Navojoa el 1 de noviembre de 1960, jugó desde 1980 hasta 1997 en las Ligas Mayores, donde militó en seis equipos diferentes. Su carrera comenzó en Los Ángeles Dodgers, donde se convirtió en toda una leyenda gracias a su peculiar forma de lanzar: su tirabuzón, una técnica que aprendió de Bobo Castillo, encandiló a los aficionados, aunque el equipo técnico siempre le insistió para que perfeccionase el resto de recursos a su arsenal.

Valenzuela firmó por los Dodgers en el 79, debutó en 1980 y en 1981 desató la locura entre los aficionados de Los Ángeles, y de las Grandes Ligas en general. Había llegado la “Fernandomanía”. De tener un perfil discreto, dio el salto a superestrella tras ganar ocho juegos consecutivos, de los cuales cinco fueron por blanqueada, con una efectividad de 0,50.

Al finalizar la campaña regular, acumulaba un récord de 13-7, con una media de carreras limpias de 2,48, a la que hay que añadir sus 180 ponches. Estas estadísticas le valieron para finalizar como líder de las Grandes Ligas. Aquel año, la simple presencia del Valenzuela en el campo condicionaría los pronósticos de la MLB en los consejos de apuestas. Su calidad individual era capaz de decantar el desarrollo de un partido.

Durante la Serie Mundial contra los Yankees, apenas cuatro jornadas después de anotarse 8,2 entradas de carrera única frente a los Expos en el quinto juego de la Serie del Campeonato (Liga Nacional), los Dodgers iban por detrás 2-0 y a Valenzuela le tocaba abrir. Su comienzo fue errático, y se notaba que la presión estaba haciendo mella en Fernando.

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Su “screwball” no funcionaba y los tres primeros innings se saldaron con cuatro carreras. Llegó el momento de que Rick Cerone agarrase el bate, y Valenzuela no pudo evitar que lograse un jonrón para que los Bombarderos del Bronx tomasen la delantera, 4-3. Tom Lasorda, en aquel momento, manager de los angelinos, bajó al montículo para cruzar unas palabras con el sonaerense.

“Si no permites más carreras, el partido es nuestro”, le soltó en español. El «Toro”, sorprendido, respondió en inglés: “Are you sure?”. Con esta motivación en mente, no concedió ninguna más; en el quinto, los Dodgers sumaron dos carreras y remontaron el encuentro con siete bases por bolas, seis ponches y cuatro carreras limpias. Los siguientes tres encuentros caerían del lado de los Dodgers, con lo que lograrían la victoria absoluta.

La actuación de Valenzuela le supuso ser elegido como Rookie of the Year, al que sumaría el premio Cy Young. Hasta la fecha, es el único jugador que ha logrado añadir ambos premios a su vitrina en la misma temporada. De 1981 a 1986 logró las mejores estadísticas como pitcher, y recibió la nominación al Juego de las Estrellas en todas esas temporadas. Una lesión de hombro redujo su rendimiento, y supuso el comienzo del fin de su colaboración con los angelinos

Finalizada la temporada de 1990, Fernando Valenzuela recibiró la carta de libertad para poder continuar su carrera fuera de los Dodgers. Así dio el salto a la Liga Americana, donde vistió los colores de los Angels de California y los Orioles de Baltimore. Valenzuela volvió a la Liga Nacional para unirse a los Phillies de Philadelphia , a los Padres de San Diego y, finalmente, poner fin a su carrera con los Cardenales de St. Louis. 1997 fue el año de su retirada oficial. Volvería al equipo que le dio su oportunidad en las Ligas Mayores: los Dodgers le ofrecieron un puesto de comentarista en 2003, pero se desvinculó del puesto y no llegó a comentar la lucha por el  triunfo de 2020.

En 2017 se convirtió en uno de los propietarios de un equipo de la LMB con sede en Cancún (aunque se negocia un cambio de plaza), los los Tigres de Quintana Roo.

 

 

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