Washington es una fortaleza

(AP)

Washington, DC.- En el corazón de Washington se escucha por todos lados el ruido de montacargas que descargan más vallas.

No se ven autos ni motos, y casi no hay turistas. De vez en cuando aparece alguien trotando y abundan los obreros de la construcción. La zona que concentra los edificios del gobierno, que resultó tan vulnerable la semana pasada, es visible solo a través de altas vallas negras.

A dos cuadras de la Casa Blanca un grupo de efectivos de la Guardia Nacional bajaron de un autobús turístico y se dirigieron a un hotel al entrar en vigor una orden de confinamiento que durará hasta el 20 de enero.

El FBI dijo que violentos partidarios de Trump planean manifestaciones de protesta en las capitales de los 50 estados y en Washington en la semana previa a la asunción de Biden.

Entre la pandemia del coronavirus y los problemas de seguridad, Bowser le está pidiendo a la gente que no venga a Washington para la ceremonia inaugural. También solicitó que se adelantase al 13 de enero la entrada en vigor de las medidas de seguridad que se toman para eventos grandes. Es inusual que esas medidas entren en vigor con tanta anticipación.

Buena parte de la seguridad visible provendrá de los más de 15.000 efectivos de la Guardia Nacional llegados de otros estados, algunos armados.

Según las autoridades, la cantidad de guardias que portará armas en el evento será limitada. Es previsible que los que están más cerca de la gente o de las vallas no lleven armas, aunque los que rodean el edificio del Congreso donde tendrá lugar la ceremonia sí. En términos generales, no obstante, los soldados podrán usar fuerza letal para proteger las vidas de otros y la suya propia.

El número de soldados de la Guardia Nacional estadounidense que ingresarán a la capital del país para ayudar a las fuerzas del orden con la seguridad en torno a la toma de posesión del presidente electo Joe Biden aumentó a alrededor de 26.000.

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