Exitosa clínica de Cala y Colas

Juan Antonio Lee López

[San Luis Hoy]

Con gran aceptación se llevó a cabo la clínica de Cala y Colas a cargo de Carlos Malo Lozano, destacado calador y coleador que ha militado en diferentes equipos a nivel nacional y que tuvo lugar en las instalaciones del Lienzo Rancho El Refugio y que fue dirigida a los alumnos de la Escuela de Charrería de este lugar.

Durante la clínica se despejaron dudas los alumnos y corrigieron errores tanto de sus cabalgaduras, calentamiento adecuado, detalles al trabajar sus caballos, trabajo de manos en los caballos, checar los tipos de frenos y su mejor uso, entre otros puntos.

Es importante señalar que la cala consiste en demostrar la buena educación de un caballo, comienza cuando el jinete entra al rectángulo, hace el saludo charro y se va a galope al fondo del lienzo, pone en mano su caballo y lo desprende hacia el cuadro a toda velocidad para frenarlo y tratar el menor número de piquetes con las patas, así como larga la punta-ralla. Posteriormente se pasa al rectángulo aledaño para hacer sus lados, medios, y finalmente regresar al centro del ruedo donde deberá cejar su caballo hasta la línea de los 50 metros.

Mientras que el coleadero consiste en derribar a un toro o novillo en la menor distancia posible partiendo de la puerta que se ubica en el partidero. Las calificaciones son dependiendo de la distancia donde caiga y el modo, o lado que voltea el animal. Las caídas son desde 6 hasta 12 puntos de calificación, más los adicionales por la distancia.

La suerte consiste en que el charro salude al recibir el novillo, pachonie en el lomo del mismo, agarre la Cola y se arcione, posterior a eso deberá estirarlo hasta su derribe.

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