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EL Hospital Central “Ignacio Morones Prieto” vive una de sus peores épocas administrativas, probablemente, por falta de previsión presupuestal, o tal vez, porque a las autoridades del nosocomio (las nuevas a cargo de la federación) nunca se les ocurrió pugnar por el dinero suficiente para cumplir compromisos…

LOS gobiernos suelen contar con personal operativo que realiza tareas, pero con mucha frecuencia, también con una muy nutrida burocracia, que debe ser acomodada en una u otra dependencia en cada cambio de periodo gubernamental, porque tiene base laboral…

DE aquellos que cumplen funciones esenciales, es histórico el abandono de sus autoridades, cuando no contemplan para ellos el pago de sueldos o prestaciones completas…

DESDE que tomó el control del nosocomio, el Gobierno Federal se creó todo un nuevo sistema de atención, pero no sabe qué hacer con él…

CÓMODAMENTE dio trabajo a militares y elementos de la Guardia Nacional, poco a poco dio vida con equipamiento a las áreas de atención a los pacientes y hasta envía medicamentos…

SIN embargo, en materia de prestaciones sueldos y apoyos al personal ahora que la federación se hace cargo, el Hospital Central está peor que nunca; lo absorbieron con la voracidad de hacerse cargo y es fecha que no resuelven los problemas principales…

JUEGAN a administrarlo, pero no tienen ni presupuesto y mantienen en el abandono al personal, que a diario se arriesga por la expansión de Covid-19, y no ve la fecha en que se le retribuye a su esfuerzo y el riesgo en forma satisfactoria, también para los familiares cercanos…

EL secretario general de gobierno trata de justificar la insuficiencia de dinero, pero la falta de recursos no es una broma; el nuevo edificio sin su personal al cien por ciento, es una cáscara vacía, si se considera que no deberían tener motivos para frenar actividades, si no es porque requieren que los recursos sean manejados con suficiencia para el desarrollo de sus actividades…

HASTA ahora, desde el Gobierno Federal lo más destacable se encuentra en las estadísticas y en el rostro de Hugo López-Gatell, responsable del lado positivo del manejo de la pandemia expresado en la difusión de las medidas de precaución…

PERO ese lado amable de la administración de la pandemia, se derrumba cuando vemos de qué manera está manejando el Gobierno Federal el hospital potosino, sin medida alguna de precaución presupuestal, y propiciando el escenario para el peligroso retraso en los pagos de seguro social e Infonavit para los trabajadores del nosocomio.

PD. Un buen punto se anota el Congreso del Estado, al fijar el endurecimiento de las reglas para sesionar los casos de acoso de servidores públicos y profesores.

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