Papa elude ordenación de hombres casados

Asimismo, rechaza la creación de diaconisas

(AP)

Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco declinó el miércoles aprobar la ordenación de hombres casados para abordar la falta de sacerdotes en la Amazonía, esquivando un asunto espinoso que ha dominado el debate en la Iglesia católica implicando incluso al papa emérito Benedicto XVI.

En un esperado documento, el sumo pontífice católico no mencionó siquiera las recomendaciones de los obispos de la región para considerar la ordenación de hombres casados y mujeres como diáconos. En su lugar, instó a los religiosos a rezar por más vocaciones sacerdotales y a enviar misioneros a la región, donde los fieles viven en comunidades remotas y pueden estar meses, e incluso años, sin ir a misa.

La mayor parte del documento, llamado “Amada Amazonía”, es en cambio una carta de amor a la selva amazónica y a sus pueblos indígenas escrita por el primer papa latinoamericano de la historia, quien lleva años preocupado por la explotación violenta de la tierra, la importancia crucial de la región para el ecosistema global y las injusticias cometidas contra sus gentes.

El jesuita argentino es, desde hace mucho tiempo, sensible a la difícil situación de la Amazonía, donde las iglesias protestante y pentecostal roban ganan fieles ante la ausencia de vibrantes comunidades cristianas que celebren Eucaristía con regularidad.

Grupos que abogan por la ordenación sacerdotal y un papel más importante para las mujeres en la Iglesia atacaron el documento. Francisco dijo que su negativa a la ordenación de mujeres les evita el riesgo de ser “clericalizadas” o colocadas en un pedestal.

Kate McElwee, directora ejecutiva de la Conferencia por la Ordenación de las Mujeres, sostuvo que el documento traiciona a las mujeres en el Amazonas y en todas partes donde realizan la mayor parte de la obra de la iglesia, transmiten la fe de generación en generación y sin embargo no reciben el menor reconocimiento oficial ni autoridad.

“Reconocer la obra de las mujeres con la ordenación diaconal sería un paso inicial y básico para rectificar el mal del sexismo institucional que tiene maniatada a nuestra iglesia en su intento de responder a las crisis morales de nuestro tiempo”, dijo McElwee.