Condenan a nueve líderes separatistas

Les imponen entre 9 y 13 años de prisión por sedición

(EFE)

Madrid, Esp.- El Tribunal Supremo (TS) español condenó este lunes a penas de entre 9 y 13 años de prisión a nueve líderes catalanes por el proceso independentista ilegal de 2017, una decisión que puso final a un periodo de incertidumbre político-judicial y que marcará las elecciones generales españolas del 10 de noviembre.

Cuatro de ellos fueron sentenciados también por malversación de fondos públicos y todos, que ya cumplían prisión preventiva, fueron inhabilitados para ejercer cualquier cargo público, así que no podrán presentarse a elecciones durante el mismo tiempo de la condena.

El tribunal acordó penas menores para otros tres acusados, que estaban en libertad condicional y no tendrán que entrar en prisión.

La Justicia procesó a estos doce líderes independentistas por la organización del referéndum ilegal de “autodeterminación” del 1 de octubre de 2017 y la posterior declaración parlamentaria unilateral de independencia, el 27 de ese mes.

Desde Bruselas, el expresidente regional de Cataluña Carles Puigdemont, huido de la justicia y contra el que se dictó una nueva orden europea de detención, consideró que la sentencia confirma la estrategia de “represión y venganza” contra el independentismo catalán.

Protestas

Miles de simpatizantes independentistas catalanes colapsaron este lunes el aeropuerto de Barcelona en protestas por la sentencia para nueve dirigentes secesionistas.

Además, cientos de manifestantes se congregaron en la céntrica plaza de Sant Jaume (que aglutina la sede del gobierno regional y el Ayuntamiento) y en los centros neurálgicos de otras ciudades catalanas.

El aeropuerto de Barcelona se convirtió en el epicentro de las protestas del movimiento secesionista contra la sentencia judicial, que movilizó a miles de personas, colapsando sus accesos y obligando a cancelar un centenar de vuelos.

A pie, por carretera, en metro y en tren, miles de manifestantes siguen las directrices de la plataforma “Tsunami democràtic” (“Tsunami democrático”), que llamó desde el conocimiento de la sentencia a acudir “de inmediato y por todas las vías posibles” a colapsar el aeropuerto barcelonés.

Los agentes de la policía regional catalana cargaron en varias ocasiones y dispararon proyectiles de espuma contra los manifestantes en el aeropuerto de Barcelona, algunos de los cuales replicaron con los extintores y las mangueras de extinción de incendios.