La copa menstrual y su aceptación en el siglo XXI

La copa menstrual es en la actualidad el epicentro de los productos menstruales más populares entre las mujeres.
Si bien es cierto que su fabricación y distribución comenzó a principios del siglo pasado, no es hasta la presenta década que la copa ha logrado consolidarse como un producto alternativo, seguro y asequible.
A pesar de los prejuicios de ciertos sectores, cada vez son más las mujeres que avalan su uso frente a las opciones convencionales y los estudios de investigación reivindican sus cualidades de forma objetiva.
La copa menstrual: un producto seguro y eficaz
A mediados de julio del presente año, The Lancet Public Health, la prestigiosa revista británica con casi 200 años de historia, recopiló un total de 43 artículos de investigación publicados hasta mayo de 2019 que hacen referencia al uso de la copa menstrual (tomados desde repositorios médicos mundialmente conocidos como PubMed, Global Health database, WorldWideScience, Emerald y similares).
El análisis de las investigaciones realizadas por especialistas de todo el mundo posiciona a la copa menstrual como una de las alternativas más seguras y eficaces para lidiar con el flujo menstrual.
Varios son los datos que se pueden extrapolar de las investigaciones: en promedio, el 70% de las mujeres que usaron las copas menstruales durante un par de días la volverían a usar como principal producto menstrual. Durante toda su vida útil, y en contraste con las compresas desechables, estas representan un ahorro de desechos del 99,5%. En el caso de los tampones, el porcentaje oscila entre el 94%.
El análisis también recabó que esta no representa un aumento de riesgo de infección e incluso reducen las posibilidades de sufrir algunos inconvenientes comunes como lo son el síndrome de shock tóxico (considerablemente común en mujeres que usan tampones), candidiasis, cistitis y sequedad vaginal.
En resumidas cuentas, la investigación publicada por un grupo de especialistas en The Lancet Public Health destierra los prejuicios que giran en torno a la copa menstrual.
Las ventajas de la copa menstrual
Parte de la aceptación de producto desde hace dos o tres años se debe a los beneficios a corto y largo plazo que generan en las mujeres. Sin embargo, es importante reseñar que en regiones como Sudáfrica o Canadá ya se usaban con frecuencia desde hace décadas.
En EE. UU. y Europa se está despertando un boom por el producto y en toda Latinoamérica cada vez son más los sectores que empiezan a conocer sus ventajas. A propósito de estas, a continuación se recopilan las más importantes:
• Son una opción ecológica: lo cual se reivindicó anteriormente con los porcentajes que se contrastan con las opciones convencionales: el tampón y las compresas desechables. En promedio, una copa menstrual puede durar entre 10 y 15 años. Todo esto se traduce en un menor impacto ambiental a largo plazo que se corresponde con los movimientos ambientalistas del siglo XXI.
• Son más asequibles: no es un secreto que los métodos convencionales desechables representan un continuo gasto para el bolsillo de las mujeres. Aunque su precio varía en función del distribuidor, generalmente el presupuesto destinado para comprar una copa menstrual oscila entre 10 y 40 dólares.
• Son suaves y flexibles: la mayoría de las copas fabricadas en la actualidad están hechas de silicona médica, razón por cual su flexibilidad contribuye a su acomodamiento en las paredes vaginales. De igual modo, su suavidad garantiza que estas no arañen ni sequen las paredes hasta el punto de ser imperceptibles a los pocos meses de uso.
• Pueden ser usadas hasta durante 12 horas: el rango de uso de las copas oscila entre las dos y las doce horas e incluso pueden ser utilizadas durante la noche. Después de este periodo, y para favorecer con la higiene, se deben extraer, vaciar y esterilizar antes de reutilizarlas nuevamente.
• Pueden ser adquiridas en una variedad de tallas: uno de los prejuicios que ha evitado que miles de mujeres utilicen esta alternativa es el desconocimiento de la variedad de tallas disponibles. Puntualmente, existen desde aquellas para mujeres que aún no han tenido relaciones sexuales con una capacidad promedio de 23 ml, hasta las de mayor almacenamiento que alcanzan los 42 ml para todas aquellas con un fluido más abundante. Las formas más comunes son la de campana y la de diafragma.
• No interrumpen la flora bacteriana natural: puesto que las copan no absorben el fluido, sino que lo recogen. Esto evita la alteración de la flora bacteriana y la resequedad de la zona. El producto se adapta a la anatomía de cada mujer en vista de su flexibilidad.
Para todas aquellas que deseen probar por primera esta alternativa, puedes comprar aquí Tu Copa Menstrual: https://proyectocopita.mx. Se debe tener en cuenta que cada mujer utilizará en su vida un promedio de 9.000 compresas desechables. En contraste, y según el uso, es probable que la mayoría no logre usar más de cinco copas menstruales una vez se ha acostumbrado a utilizarlas.
A propósito de ello, muchas defensoras de la copa aseguran que la experiencia es similar a adaptarse a alternativas de productos convencionales como lo son, por ejemplo, los lentes de contacto. Así, todo es cuestión de probar y contribuir en el proceso con el medio ambiente y, a la economía personal.