Jóvenes desdeñan los libros; prefieren la web

Flor Martínez

[San Luis Hoy]

El Internet es actualmente una herramienta que ha contribuido a distintos ámbitos, uno de ellos es el educativo, así lo marca un sondeo realizado entre estudiantes soledenses quienes aseguraron que obtienen información verídica y oportuna a través de la red.

A jóvenes que cursan el nivel secundaria y preparatoria en Soledad, se les cuestiono sobre ¿de dónde obtienen información para trabajos o investigaciones escolares? ¿en qué lugar compran sus libros de textos? o ¿qué tan importante es que exista una librería en el primer cuadro del municipio? ya que estas se localizan en la capital potosina, y en su mayoría en el centro histórico de la ciudad.

Las respuestas, aunque fueron variadas, en su mayoría coincidieron en que en sus domicilios cuentan con acceso a internet, lo que facilita para ellos el poder obtener información de primera mano en lo que respecta a trabajos académicos o bien de explorar temas de su interés.

Norma Elena, una de las entrevistadas, cursa actualmente la secundaria y señaló que no suele comprar libros para trabajos de investigación, ya que algunos son muy costosos y muchas veces prefiere acudir a alguna biblioteca pública en el caso de que en internet no encuentre el tema de su interés.

Dijo que, aunque tiene conocimiento de que en soledad existen alrededor de tres bibliotecas públicas no acudido a ninguna de estas, ya que en su escuela también hay una.

Rogelio, estudiante de preparatoria opinó que la era digital vino a facilitar de forma positiva al aprendizaje de las nuevas generaciones.

Comentó que aunque si sería importante que existieran librerías en el municipio de Soledad para el fomento a la lectura, muchas veces las condiciones económicas impiden que todas las personas puedan tener el acceso a un libro. “Yo pocas veces he comprado un libro porque en internet encuentras todo solo que también es cansado estar frente a un computador”, expresó.

Cabe señalar en la plaza principal de soledad se encuentra un para libros implementado por la Secretaria de Cultura, el cual afirma la gente no se utiliza porque no se abre en los horarios que marcan.