Israel Luna: Joya Potosina

Es un joven con olfato de gol amenazador y temible para cualquier arquero

Carlos Velázquez

[San Luis Hoy]

Le decían gordo y no le importó, ahora le llaman Cuau por su joroba y tampoco le molesta, no le va a ningún equipo, no tiene un ídolo. Israel es un joven centrado, con cualidades para el balompié y con un olfato de gol amenazador y temible para cualquier arquero, reflejo de ello, fueron los goles que anotó con la Selección Mexicana Sub17. Además, está muy agradecido con su mamá Rosa María López por su incondicional apoyo.

Nacido hace 16 años, el futbolista potosino ha remado contra corriente, se le negaron el acceso, pero no claudicó, siguió su instinto de llegar a Pachuca hasta que le abrieron las puertas y ya parte de sus fuerzas básica es oro molido y no tarda, sin echar las campanas al vuelo, en ser un jugador del que se hablará mucho.

Los regates dentro del área, los remates de cabeza y de pie, buenos goles de todos los colores y sabores ha metido Israel, tanto con los Tuzos como con la Selección Nacional Sub17 que recientemente disputó el Premundial y en el que marcó el gol definitivo de la gloria en la final contra Estados Unidos.

“Presentí que metía el gol, es inexplicable, me quedé sin palabras porque fue darle el gol a mi país, es un gran orgullo al igual que portar la playera. Fue un pase de Bryan González quien desbordó, mandó centro y yo remate de primera intensión al minuto 108 del segundo tiempo extra”, comenta el futbolista.

Luego de la anotación le vino a la mente su familia, así como el trabajo que le ha costado estar ahí, sabiendo que no es nada fácil, pero que fue el fruto que va sembrando.

De más chico, explica Luna, tenía sobrepeso, detalle que le costó no ser elegido en distintas visorías a las que se presentó, otro aspecto fue que salía a las siete de la mañana a la escuela y regresaba a las ocho de la noche a su casa, no sin antes que su mamá le llevaba lonche, luego se iba a entrenar con Juan Antonio Salazar “Pinga”, y pues es un sacrificio el estudiar y entrenar y que viene desde abajo, que seguirá con la humildad que le caracteriza.

Con buenas calificaciones en la Universidad del Futbol de Pachuca, donde es buen estudiante, no de diez, pero sin reprobar, Israel nunca le ha ido a un equipo de futbol, ni tiene un ídolo “y es que nadie de mi familia lo juega, por y ahora solo estoy enfocado a jugarlo y hacer lo que me apasiona”.

En la primaria fue donde tocó por primera vez un balón y eso porque en el Colegio Apostólica tenía que entrar a un deporte, ahí eligió el futbol, nació su amor por el deporte y donde escribió, así gordito innumerables goles, no como caza golero sino con un buen olfato de gol.

No le desagrada que le pongan apodos, le han dicho “gordo”, “abuelo”, el “Cuau”, “entre los compañeros siempre habrá cotorreo, no hay problema”.

Tiene trofeos que respaldan que es un buen goleador, tanto de la Liga Polideportiva como Liga Colegial, ahora tiene dos más, pero internacionales, uno la Bota de Oro que logró en el torneo Cuatro Naciones con 2 goles en 3 partidos y el del Premundial donde anotó 5, así que oficialmente tiene 7 pepinos, sin contar los que ha metido en juegos amistosos.

Como todo joven con aspiraciones, Israel tiene el sueño y el deseo de debutar con Tuzos del Pachuca, luego consolidarse y por qué no, irse a Europa.