Bitácora

A veces se piensa que los diputados de la legislatura que concluyó en septiembre pasado dejaron su estela de daños hasta la víspera del Grito de Independencia, que ya no habría “Ecuación Corrupta” y que los receptores del Congreso del Estado se encontrarían una administración sin sorpresas…

ERA sólo un ideal, porque la muy vilipendiada Legislatura saliente pasó a la historia por su sobrada fama de preferir el dinero ajeno para hacer gusto propio, o disponer de él sin distingo de la compra de calzoncillos o hasta para llevarse recursos de los impuestos de todos los potosinos en la compra de chocolates en cantidades industriales, que ningún miembro del magisterio potosino asegure que recibió…

LOS diputados de la peor legislatura de los últimos tiempos gastaron sin medida, en su mayoría se embolsaron lo que pudieron, gastaron como si el dinero fuera tan abundante como gotas de agua en el mar y algunos corrompieron todo lo que se pudo…

NI siquiera envueltos en un enorme escándalo de corrupción, los legisladores salientes de la entonces Junta de Coordinación Política frenaron su acelerado camino hacia la corrupción institucional, y hasta se dieron el lujo de no entregar dinero público sobrante del proceso de entrega-recepción…

ES nada menos que un caso que surge como la cereza en el pastel de una administración legislativa donde algunos diputados mostraron sus dotes de ser extremadamente corruptos, y hasta pedir moches a los entes obligados para no observar anomalías financieras o literal robo de dinero, y hasta hacer parecer que son los mejores servidores públicos del mundo…

VAYA cinismo y descaro de los legisladores, quienes abandonaron el Congreso porque por fin terminó su función pública hace unos meses, cargando a cuestas un gallardete de corrupción, falta de vergüenza y unión de voluntades para crear una agenda oscura para el uso del dinero que no les pertenecía…

TAN oscura, como todos los recursos utilizados en el trienio municipal de Ricardo Gallardo en la capital, para facturar a nombre de una misteriosa persona de nombre Sandra Sánchez Ruiz, el otro dinero oscuro que durante los primeros tres meses de aquel gobierno municipal fueron reportados como gastados en medicamentos, sin que se conozca con certeza el destino de ese dinero…

HAN pasado doce meses desde que el Frente Ciudadano Anticorrupción presentó la denuncia penal para investigar a quien resulte responsable de la desaparición de más de 40 millones de pesos, que la Tesorería de entonces cuidadosamente facturó a nombre de Sandra Sánchez Ruiz…

ES el mismo periodo, en el que han desfilado funcionarios públicos de la extinta Procuraduría General de Justicia del Estado, y actualmente de la Fiscalía General del Estado, y nadie logró resolver la investigación cuando menos para determinar tanto el daño patrimonial al municipio de la capital como la localización de los probables responsables…

NADA…

LA Fiscalía apostará a una investigación federal, y está por verse si la estrategia permitirá desahogar la investigación o en su caso, enredarla y a partir de ese procedimiento, provocar que se pierda la oportunidad de concluir una investigación que inició desde la detección formal de la facturación multimillonaria con un destino incierto del dinero público…

EN casos donde una instancia local pudiera declararse incompetente, suele suceder que en la conclusión de la investigación, era precisamente esa oficina de investigación la responsable de determinar qué sucedió, y actuar dentro de sus facultades.