Militares en Reynosa, “cazadores cazados”

Balaceras, bloqueos, muertes, el pan de cada día

(Notimex)

Reynosa, Tamps.- “Uno es el cazado y ellos son los cazadores”, así define el capitán Juan Carlos Sánchez el papel que asumen las Fuerzas Armadas ante los brutales choques con miembros de los cárteles de las drogas en la fronteriza Reynosa, una de las ciudades más violentas de México.

A bordo de un Sandcat, un vehículo fuertemente blindado y con un arma de alto poder en el techo, Sánchez realiza, junto a dos compañeros y acompañado por Efe, un patrullaje por algunas de las zonas más conflictivas de este complicado municipio ubicado en el estado de Tamaulipas.

Desde hace unos días, esta ciudad, un importante motor económico por sus maquilas, amanece en relativa calma. Pero antes de esto, enero cerró con una serie de sucesos que recuerdan la peligrosidad que la acompaña desde hace más de una década.

En distintos choques entre fuerzas federales y narcotraficantes, en los que abundan armas de fuego de alto calibre, fallecieron al menos diez personas, entre ellas un militar.

También hubo decenas de los llamados narcobloqueos, cuando miembros del crimen organizado paralizan calles y avenidas atravesando e incendiando vehículos pesados.

En Reynosa -que junto con el municipio vecino de Río Bravo suma un millón de habitantes-, estos enfrentamientos con los cárteles representan enormes desafíos para los militares.

“Es la mayor situación de riesgo, porque ellos sí nos tienen identificados, y prácticamente uno es cazado, y ellos son los cazadores”, remarca el capitán Sánchez.

La mayor dificultad es proteger a la ciudadanía y distinguir entre civiles y agresores, pues estos últimos se “mimetizan” con la población.

Habitualmente, estos momentos de máxima intensidad, en los que suele haber bajas de un bando y otro, se dan cuando los criminales se sienten acorralados.

“Es un ejemplo burdo. Pero sucede lo mismo cuando un perro se siente acorralado, ladra y quiere morder”, remacha.

Es en este contexto cuando surge un lenguaje más propio de una guerra, que es lo que, en ocasiones, parece convertirse esta ciudad separada por Estados Unidos por el Río Bravo.